82017Sep
Cómo conseguir una limpieza dental perfecta

Cómo conseguir una limpieza dental perfecta

Ya hemos comentado más de una vez que para mantener una buena higiene dental es esencial cepillarse los dientes tres veces al día. Este concepto se ha logrado afianzar a lo largo de los años hasta hoy. Siendo una parte importante de nuestro día a día.

La pregunta es ¿con esto es suficiente?

La placa bacteriana es uno de los grandes enemigos de la salud bucodental. Responsable de numerosas enfermedades como la caries, gingivitis periodontitis.

Nuestra forma de luchar contra estos agentes invasores consiste en cepillarnos los dientes durante unos minutos. Pensando que nuestras piezas dentales estarán completamente a salvo.

Lamentablemente esto no es así y cepillándonos los dientes solo alcanzamos un 60% de nuestras piezas dentales. Ese 40% restante, llamado área interproximal o interdental, queda oculto para nuestro cepillo.

Area interproximal

El área interproximal sirve de reducto defensivo para los microorganismos atacantes.
Aquí encuentran cobijo frente a nuestras técnicas convencionales de higiene bucodental  y restos de comida con los que poder subsistir. Convirtiéndose en los verdaderos enemigos del día día.

caries dental

Aportando datos, según la SEPA (Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración) el 80% de la población padece gingivitis y un 30% periodontitis.

Nada menos que un 78% de las caries son de origen interproximal. Los datos bien demuestran lo importante que es esta zona olvidada por muchos.

Por ello debemos concienciarnos de que es vital sumar al cepillado habitual una serie de técnicas de limpieza interdental:

Técnicas de limpieza interdental

Hilo o seda dental: aconsejada para los espacios interdentales de difícil acceso. Su empleo es muy sencillo, se introduce la seda con cuidado entre los dientes para ejercer presión sobre los dientes. Con cuidado de no dañar las encías.
Es elemento es casi imprescindible junto al cepillo de dientes y debe de usarse por lo menos una vez al día.

Irrigadores bucales: ayudan a la limpieza de estos espacios. Mediante un chorro de agua, elimina las bacterias de los bordes de las encías y parte inferior del diente.
Usando bien el irrigador en ocasiones no hace falta pasarse el hilo.

Cepillos especiales interproximales: usados cuando los dientes tienen algo más de separación entre sí. Para usar este utensilio correctamente debemos introducir cuidadosamente las cerdas en el hueco para posteriormente realizar movimientos de entrada y salida.

Puede que al principio te cueste un poquito acostumbrarte a que cuidarte los dientes no es solo cepillarlos 1 minuto. Sin embargo,  a medida que pasen los días notaras los resultados y estos utensilios se convertirán en una parte de tu día a día.

Errores más habituales que impiden un correcto cepillado

No solo basta aplicar todo nuestro “repertorio”, sino que hay usarlo correctamente.

Uno de los errores más comunes es mojar el cepillo nada más empezar. Esto hace que pierda parte de su efectividad para arrastrar comida de nuestros dientes.
Pues bien, si en vez de mojar el cepillo nos enjuagáramos la boca conseguiríamos eliminar muchos más restos de comida, mientras anulamos los efectos nocivos de los ácidos de algunos alimentos.

Otro error es no dedicar el tiempo suficiente al cepillado. Lavar los dientes con prisa hace con los restos de comida y suciedad no sean arrastrados correctamente. Por ellos es conveniente tomarte tu tiempo.

pasta de dientesEn los anuncios de pasta dentífrica los actores aplican en el cepillo una buena cantidad de pasta. Esto es totalmente desaconsejable.
No es necesario cubrirlo todo de pasta de dientes. Con un poco es suficiente.

Una vez acabemos de limpiarnos los dientes no hay que enjuagarse la boca excesivamente. Si lo haces no dejarás que el dentífrico actúe correctamente en nuestros dientes y encías.

¿Cuánto inclinas el cepillo cuando estas frotando los dientes? Si te pones a pensar seguramente lo hagas completamente perpendicular. Pues lo ideal es mantener un ángulo de 45 grados  alternando movimientos circulares con verticales (llegando hasta la encía).

Es recomendable esperar 30 min después de comer antes de lavarnos los dientes. De esta forma no habrá riesgo de que se esparza el ácido de la comida sobre la dentadura, deteriorándola poco a poco. Así que ya sabéis, evitad cepillarse la boca justo después de comer.




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